Estructuras Segmentales

Consonantes

El repertorio consonántico del huasteco se caracteriza por tener un escaso número de segmentos sonoros frente a una rica gama de obstruyentes sordas, así como se muestra en la siguiente tabla9.

Labial Coronal Dorsal Glotal
Oclusivas simples p t k kʼᵂ
Oclusivas Glotalizadas kʼᵂ
Oclusivas sonoras b
Africadas simples ts
Africadas glotalizadas tsʼ tʃʼ
Africadas glotalizadas θ ʃ
Nasales m n
Liquidas l
Deslizadas w j h ʔ

Tabla 8. Repertorio de segmentos [-silábico]

En los segmentos [-continuo, -sonoro] la lengua posee un contraste entre simple y glotalizado, mostrando así la función que desempeña la glotis durante la fase de soltura. Para las consonantes coronales y dorsales la oposición [+ glotis constreñida] es constante, pero para el punto de articulación labial es asimétrica, ya que /p/ no se opone a /pʼ/, sino a /b/, la sonora correspondiente. En la serie de las dorsales hay una distinción adicional entre la velar simple y la labiovelar. Esta oposición es constante en la simple y en la glotalizada. En la serie de fricativas el sistema opone dos segmentos con base en el rasgo de estridencia: la interdental /θ/ es [-estridente] y la /ʃ/ tiene el valor positivo para dicho rasgo; en esta serie es de notarse la ausencia de /s/10. Dentro del grupo de nasales solo contrasta una labial y una coronal. Por último, el grupo de deslizadas incluye, además de /w j/, dos segmentos laríngeos. Los datos de la tabla (9) dan cuenta de los contrastes anteriores. (El acento se omite por el momento).

Tabla 9. Contrastes entre segmentos [-silábico]

Veamos ahora más de cerca la oposición entre oclusivas simples y glotalizadas –rasgo que comparte el huasteco con las demás lenguas mayas–, oposición que por otro lado no es moneda corriente en los sistemas fónicos; según lo reporta Ladefoged (2001) ocurre únicamente en un 20% de las lenguas del mundo11. Desde el punto de vista articulatorio, son sonidos que involucran una corriente de aire glotálica egresiva y se producen en la orquestación de varios gestos: el movimiento de los articuladores supralaríngeos, responsables del punto de articulación de alguna oclusiva; la acción de las cuerdas vocales que, cerradas, se mueven hacia arriba comprimiendo el aire que se encuentra por detrás de la constricción oral. La compresión del aire por el movimiento ascendente incrementa la presión de tal forma, que al separarse los articuladores se produce una soltura con mayor intensidad que cuando se trata de una oclusiva simple. Lo anterior se aclara aún más con el ejemplo de una velar simple y su correspondiente glotalizada de la figura (2), donde se da el oscilograma, la energía y el espectrograma de [wakal] ‘tarde’ y de [wakʼal] ‘regar agua’.

Figura 2. Contraste entre oclusiva simple y glotalizada. Corresponde a [wakal] ‘tarde’ (izq.) y a [wak’al] ‘regar agua’ (der.)

En el oscilograma se ha señalado el momento del cierre, correspondiente a la fase de oclusión de la velar; en ambas consonantes, hay una línea sin perturbación que va desde el final de la vocal precedente hasta el momento de la soltura. La quietud de la onda se debe a la ausencia de sonoridad en ese tramo de la oclusión. Por el contrario, la fase de soltura del cierre es diferente entre las dos: en la oclusiva simple ese momento se traduce por un movimiento repentino en la señal debido al aumento de la presión del aire y la soltura de la oclusión, pero a diferencia de la simple, en la glotalizada hay mayor intensidad; en este caso particular la velar simple presenta 55 dB, mientras que la glotalizada alcanza los 61 dB. En la figura también se ha señalado el VOT (Voice Onset Time), es decir, el tramo comprendido entre la soltura del cierre y el inicio de la sonoridad de la vocal siguiente. Podemos apreciar que bajo este último parámetro las dos consonantes también difieren. En la simple el VOT es menor que en la glotalizada; en el caso particular de las dos velares, éste alcanza 27 ms y 49 ms, respectivamente. El VOT es altamente útil como parámetro para conocer los distintos puntos de articulación en las obstruyentes y está presente en la distinción simple glotalizado. Las cifras de la tabla siguiente recogen los promedios del VOT en las oclusivas simples / p t k / y las glotalizadas / tʼ kʼ/. Dichos valores se tomaron a partir del momento de la soltura y el inicio de la sonoridad de la vocal siguiente (corresponden a la hablante femenina).

Cierre VOT Duración total No. de casos
p 104 13 117 62
t 91 18 109 63
89 26 115 55
k 88 35 123 112
72 44 116 87

Tabla 10. Valores promedio, en ms, de la duración del cierre y el VOT.

A la luz de estos resultados, podemos decir, por un lado, que en la medida en que la oclusiva es más anterior, mayor será el tramo correspondiente a la fase de cierre (104 ms para la bilabial, 91 ms para la coronal y 88 en el caso de la velar); por otro lado, el tramo correspondiente al VOT aumenta de manera inversa, es decir, en la medida en que la oclusiva sea más posterior, mayor será el tramo entre la soltura de la oclusión y el inicio de la vocal siguiente (35 ms para la velar, 18 en la coronal y se reduce a 13 ms para la bilabial). Esta repartición inversa de los tramos articulatorios no es una curiosidad del huasteco, las mismas tendencias se reportan en el estudio de 18 lenguas realizado por Cho y Ladefoged (1999).

Respecto de la relación simple-glotalizado, hay un notable aumento en el VOT en las glotalizadas (en el par de coronales tenemos 26 ms, frente a 18 ms en la no glotalizada; para la velar glotalizada tenemos 44 ms, frente a 35 ms en la no glotalizada). Estas correspondencias en los tramos articulatorios y los puntos de articulación se visualizan mejor en las dos gráficas que siguen.

Gráfica 1. Duración de la fase de cierre y del VOT en las oclusivas simples / p t k /

Gráfica 2. Duración de la fase de cierre y del VOT en las oclusivas /t k/ (simples y glotalizadas)

En la lengua, la oposición simple-glotalizado de las obstruyentes es constante en la posición de inicio silábico, como en los ejemplos de la tabla (9), ya sea a principio o a mitad de palabra. En posición de coda, sin embargo, no ocurre así. Cuando la oposición está a final de palabra se conserva el contraste, mientras que si la oclusiva glotalizada está en coda y además forma parte de un grupo heterosilábico, ocurre una neutralización del contraste y la glotalizada se realiza como la simple correspondiente. Los datos siguientes están destinados a mostrar el contraste a final de palabra12

Tabla 11. Contraste entre obstruyente simple y glotalizada a final de palabra

Para mostrar la neutralización de las obstruyentes glotalizadas, veamos primero la realización prototípica de las no glotalizadas cuando forman un grupo heterosilábico. La siguiente figura corresponde a las realizaciones de /ʔiniktal/ ‘cuerpo’ y /ʃeklek/ ‘hoja’,

Figura 3. Elementos de enlace de las oclusivas simples en grupos heterosilábicos. Corresponden a ‘cuerpo’ (izq.) y a ‘hoja’ (der.)

En el caso de ‘cuerpo’ la soltura de la velar se acompaña por una breve aspiración; en ‘hoja’ apreciamos que la transición de la oclusiva tiene una naturaleza armónica, fácilmente identificable en el oscilograma. En estos ejemplos, el elemento de enlace parece estar en distribución complementaria, es decir la oclusiva simple se aspira ante otra oclusiva sorda y desarrolla una vocal de enlace ante segmentos sonoros. Los datos siguientes refuerzan esta afirmación; en ellos las consonantes que siguen a la oclusiva sorda tienen puntos de articulación distintos y pertenecen a clases diferentes, pero tienen en común el ser sonoros.

4. Vocal de enlace entre oclusivas y segmentos sonoros13.

beklek bekᵊlek hueso
tʼ oknal tʼokᵊnal tipo de canasta
ʔinikbe ʔinikᵊbe hombreriega

La misma distribución de los elementos de enlace se registra en la realización de las obstruyentes glotalizadas, así lo muestran los ejemplos que doy a continuación:

Tabla 12. Elementos de enlace en la neutralización de obstruyentes glotalizadas

Los dos tipos de elementos transicionales que sirven de enlace en la neutralización son semejantes a los que ocurren con las consonantes simples y quedan atestiguados con las realizaciones de /kʼakʼθaʔ/ → [kʼakʰθaʔ] ‘calentar‘ y /ʔutsʼbe/ → [ʔutsᵊbe] ‘piojoso’14.

Figura 4. Neutralización de las obstruyentes glotalizadas en grupos heterosilábicos. Corresponden a ‘calentar’ (izq.) y a ‘piojoso’ (der.)

En el oscilograma de [kʼakʰθaʔ], ‘calentar’ hay una notable diferencia entre las dos oclusivas velares. La primera tiene una soltura vigorosa y un breve lapso previo a la vocal, correspondiente a la glotalización, mientras que la segunda pierde la glotalización y se suelta ante la fricativa con una breve aspiración. En [ʔutsᵊbe], ‘piojoso’ es visible la ausencia de glotalización de la africada y, en su lugar, la señal que sigue a la porción fricativa es periódica. Esto último contrasta con la siguiente figura, donde apreciamos la realización de una africada glotalizada ante vocal en [ʔantsʼak], ‘la pulga’. En ella son claros los tres componentes del segmento complejo: un cierre, la soltura con fricción y la glotalización previa a la vocal.

Figura 5. Temporalidad de los componentes de la africada glotalizada. Corresponde a ‘la pulga’

En los ejemplos propuestos se ha transcrito la vocal de enlace como una schwa; el estudio instrumental así lo confirma. El resultado de las mediciones de sus tres primeros formantes se consigna en la tabla (13); en ella también se incluye el promedio de la duración. Esos valores se trasladaron al espacio acústico en la figura (6), donde se aprecia su timbre en relación con las demás vocales de la lengua.

F1 513
F2 1 726
F3 2 780
F2’ 2 007
Duración 24 ms
No. de Casos 26

Tabla 13. Valores promedio de la duración, de los tres primeros formantes y de F2’ de la vocal de enlace. (Habla femenina)

Figura 6. Ubicación, en el espacio acústico, de la vocal de enlace en los grupos heterosilábicos

Hasta ahora, he considerado a /kw/, simple y glotalizada, como segmento complejo y no como secuencia de consonante más deslizada labial. La decisión está apoyada en la evidencia interna, en particular en el comportamiento de este segmento en el proceso de reduplicación. Como se podrá apreciar en los ejemplos que siguen, la reduplicación sufijal es un mecanismo morfológico que sirve para intensificar el contenido semántico de la base.

5. Reduplicación intensificadora

tʼele- RED-l tʼelleel tembloroso
pakʼᵂa - RED-l pakʼᵂakʼᵂaal blandito (como almohada)
tʃakʼᵂa- RED-l tʃakʼᵂakʼᵂaal muy suave

En ella se copia, de la base, la consonante y la vocal precedente y se alarga la vocal, conservando sistemáticamente la forma CVV en la reduplicación. Así como en el ejemplo de ‘tembloroso’ se copia la sílaba previa [le], en ‘blandito’ y ‘muy suave’, las formas reduplicadas copian la consonante velar con su glotalización y la deslizada. Este proceso legitima el estatus monosegmental de la velar, ya que si se tratara de una secuencia, la forma reduplicada para ‘blandito’ tendría que haber sido *pakʼwawaal.

Por otro lado, en los estudios sobre la lengua, como el de Larsen y Pike (1949), si bien se le confiere un valor monofonemático, esta velar compleja se transcribe como [kwʼ]. La transcripción aquí empleada implica que el gesto laríngeo no ocurre después del gesto labial, sino que se liga con la soltura de la oclusiva. Veamos la figura siguiente, en ella se ha resaltado la trayectoria formántica de la vocal siguiente a la labiovelar glotalizada.

Figura 7. Temporalidad de los componentes de la velar compleja. Corresponde a ‘mi escoba’

En el oscilograma apreciamos una clara temporalidad de los componentes de [kʼw]: el cierre de la oclusión de la velar, seguido de la soltura, la glotalización y por último la labialización; en el espectrograma la labialización se hace patente por el abrupto descenso que provoca en los formantes de la vocal media.

La secuencia temporal de las articulaciones supralaríngeas y las laríngeas fue señalada por Kingston (1990) y capturada por el principio que denominó de ligamiento (binding principle). Este principio predice, para los segmentos oclusivos, que el gesto articulatorio laríngeo de aducción (o de abducción en las aspiradas) se coordina con el momento de la soltura de la oclusión; este momento articulatorio es el más sensible para vehicular el contraste debido a que es el de mayor energía acústica15.

Las oclusivas /kʼᵂ kᵂ/ son también interesantes porque, a diferencia de los demás segmentos, tienen restricciones para combinarse con las vocales. Pueden estar seguidas o precedidas por / i e a /, pero no por /o u/, de tal forma que la lengua se rige por la siguiente restricción combinatoria:

6. Restricción fonotáctica en las labiovelares

*-(o) (u) k(ʼ)ᵂ
*k(ʼ)ᵂ(o) (u)-

Sin duda se trata de una restricción transcategorial, ya que se refiere a segmentos consonánticos y vocálicos. Esta restricción impide la presencia de dos segmentos contiguos con la especificación [Labial]. Cabe aclarar que la lengua posee palabras como /mapul/ ‘nublado’, /mul/ ‘cántaro‘ y /mom/ ‘pozo’, en las cuales ambos segmentos son labiales; por ello la restricción sobre las labiovelares requiere que la adyacencia ocurra en el mismo plano de la representación. Una teoría de rasgos unificada, como la que avanzamos en la matriz de rasgos vocálicos (Clements 1993 a y b), es precisamente la que puede dar cuenta al mismo tiempo de la existencia de secuencias [mo, pu] y de la restricción sobre las labiovelares seguidas o precedidas de vocales labiales.

En efecto, /kw/ tiene una estructura fonológica compleja compuesta por una articulación consonántica velar y una articulación vocálica semejante a la de /o u/. Por el contrario, una consonante labial como /m p/ tiene una articulación consonántica [Labial] y, al no tener una articulación secundaria, carece de nodo vocálico. Con base en la propuesta de Clements (1993a), las representaciones para los dos tipos de consonante y las vocales en cuestión son como sigue:

7. Representaciones de segmentos [Labial], simples y complejos


De ellas resulta claro que la restricción fonotáctica para la consonante labiovelar seguida o precedida por vocal labial se origina de las especificaciones contiguas de [Labial] en el mismo plano de la representación. Estas representaciones también nos explican por qué la secuencia [pu-] está permitida, pues en ella las especificaciones [Labial] de ambos segmentos se encuentran en planos distintos.

En la lengua, la restricción *[Labial] [Labial] tiene un alcance mayor del que acabamos de mostrar, ya que también explica la inexistencia de secuencias *wo *wu, cuya estructura pondría en contigüidad dos especificaciones de [Labial] bajo el nodo de punto de articulación vocálico.

Para las labiovelares la restricción opera en las raíces y los afijos, no así en el caso de la deslizada, pues si bien no registré ejemplos de raíces con la secuencia *wo *wu, sí hay bases compuestas por una raíz verbal y las realizaciones -ow -uw de uno de los sufijos temáticos. La secuencia en cuestión también se puede producir en la prefijación del morfema de primera persona posesivo (ʔu-) a cualquier base nominal que se inicie con la deslizada. He aquí algunos ejemplos.

8. Dos segmentos labiales por concatenación morfológica

mutʼuw
cerrar los ojos
pokʼow
rajar madera
tʼiluw
platicar
kʼohow
cosechar
ʃaluw
resolver
ʔehtow
ser capaz de
kaθuw
romper tela
tsʼeplow
voltear
ʔuwal
mi cara
ʔuwiʔ
mi boca

La secuencia [Labial] [Labial] del sufijo se ejemplifica con [mutʼuw] ‘cerrar los ojos’, en cuya trayectoria formántica apreciamos un descenso de los dos formantes en la deslizada.

Figura 8. Realización de dos segmentos [Labial] en contigüidad. Corresponde a ‘cerrar los ojos’

Por lo anterior, es necesario limitar el ámbito de esta restricción a las raíces de la lengua, tal y como se hace en la reformulación siguiente:

9. Restricción fonotáctica

*[Labial] [Labial]Raíz

En los datos anteriores, observamos que la alternancia vocálica del sufijo temático está condicionada por la vocal de la raíz a la que se adjunta; cuando dicha vocal es alguna del conjunto formado por / i u a /, el sufijo se realiza como [-uw]; si es alguna de las vocales media /o e/, su realización es [-ow]16. Con base en la matriz de rasgos de la tabla (5) diremos que la vocal del sufijo es una vocal [Labial], [-Apertura1], [-Apertura2] y que desciende un nivel al propagarse el [+Apertura2] de las vocales /o e/. Veamos el proceso.

10. Propagación armónica

Propagación armónica

El lector atento advertirá que la vocal /a/, dotada de [+Apertura2], no propaga ese valor a la vocal del sufijo. El cambio de u→o está desencadenado por vocales que tienen únicamente un grado de apertura menor que la /u/, así se aprecia en la representación anterior, donde hay coincidencia respecto del valor para [Apertura1] entre la vocal de la raíz y la del sufijo; por su parte, la vocal /a/ se aleja de la /u/ dos niveles de apertura. Lo anterior indica que estamos frente a un proceso en el cual se requiere que los timbres involucrados sean timbres cercanos en el espacio acústico. Dicho de otra manera, entre la /u/ y las vocales /o e/ la diferencia radica en los valores opuestos solo para [Apertura2], pero entre la /u/ y la /a/ los valores para [Apertura1] y [Apertura2] son opuestos17.

Ahora bien, contrario a la prohibición de dos segmentos con la especificación [Labial], el huasteco permite dos especificaciones para [Coronal] en el mismo plano representacional. En efecto, las raíces y los afijos exhiben secuencias de yod seguida o precedida por alguna vocal [Coronal]. Los datos de la tabla (14) son una muestra de ello.

Tabla 14. Dos segmentos [Coronal] en contigüidad

En los ejemplos de (a) la secuencia [Coronal] [Coronal] forma parte de la raíz; en los de (b) constituye la forma que adopta otro de los sufijos temáticos. La secuencia de los dos segmentos [Coronal] en contigüidad se visualiza claramente en la siguiente figura, con las realizaciones de [wej], ‘ixtle’ y de [watʼij] ‘exprimir’. En el primer caso hay un ligero descenso del primer formante y un notorio ascenso del segundo formante, indicando el paso de la [e] hacia la yod; en el espectrograma de la derecha, la transición de la [i] hacia la yod no presenta cambios en la trayectoria del primer formante; en cambio, el segundo formante perfila un ascenso que se hace notorio al final de la yod. La estabilidad del primer formante en esta última secuencia, revela que la posición de la lengua en la articulación de la yod es semejante a la de la vocal [i]; el ascenso en el segundo formante señala una mayor constricción de la yod18.

Figura 9. Realización de dos segmentos [Coronal] en contigüidad. Corresponden a ‘ixtle’ (izq.) y a ‘exprimir’ (der.)

Los ejemplos de la tabla (14) revelaron una alternancia vocálica entre [-ej -ij] condicionada por la vocal de la raíz, semejante a la que ya vimos con [-ow, -uw]. El conjunto de sufijos formados por una vocal y una yod es en realidad más extenso. Observemos las alternancias vocálicas en los sufijos de los siguientes datos:

11. Conjunto de sufijos compuestos por una vocal y una yod

Alternancias -oj -uj -ej -ij -aj
lek’oj
lamer
mahuj
untar
kᵂeeʔej
robar
t’akij
machetear
pahaj
afilar
peθoj
limpiar
mapuj
cerrar
k’aθij
subir
wak’aj
regar agua
konoj
pedir
hutʃuj
soplar
hapij
abrir
θuubaj
chiflar
ts’okoj
picotear
mukuj
pintar, dibujar
θubij
apurarse

kotoj
cortar tela

k’ᵂitʼij
sacudir



witʃij
devolver



tʃik’ij
orinar

Los ejemplos de las dos primeras columnas, indican que [-oj] aparece cuando la vocal de la raíz es [e o], mientras que [-uj] acompaña las raíces cuya vocal es [a u]. En la tercera y cuarta columna [-ej] ocurre cuando la vocal es [e]; [-ij] lo hace cuando es [a u i]; por último, en la quinta columna, el sufijo [-aj] no presenta alternancia y señalo que solo documenté ejemplos con las vocales [a u] como vocales previas. El parecido con el proceso anterior es evidente y permite suponer la existencia de tres sufijos temáticos que distinguen tres tipos de conjugaciones, en los cuales la alternancia se debe a un proceso de propagación del valor para [Apertura2] de la vocal de la raíz hacia la vocal del sufijo; dicho proceso requiere también un grado de apertura menor en la vocal de la raíz para que las vocales de los respectivos sufijos se modifiquen. Así, los tres sufijos temáticos son: /-uj, -ij, -aj/19.

Para concluir este apartado, regresemos a la tabla (8) con el fin de destacar un aspecto adicional del sistema consonántico. Se trata de la realización de los segmentos sonoros; los datos siguientes trazan el proceso de ensordecimiento de estos segmentos a final de palabra20. (Para mayor claridad, el ensordecimiento en [j w] se marca con el diacrítico por encima).

Tabla 15. Ensordecimiento, a final de palabra, de los segmentos sonoros

El ensordecimiento es un cambio que tiende a reforzar un patrón general sobre los segmentos [-sonoro] en posición de coda. En la figura siguiente se visualiza mejor el proceso con el ejemplo de /paʔab/ → [paʔaɸ] ‘bajada‘ y /paʔabaʔ/ → [paaβaʔ] ‘bajar’; en el oscilograma correspondiente a ‘bajada’ es clara la ausencia de sonoridad de la bilabial, así como la pérdida de la oclusión, realizándose como una fricativa; en ‘bajar’ el segmento recobra la sonoridad, aunque no la oclusión, debido al proceso regular de fricativización que sufre cuando está entre vocales.

Figura 10. Realización fricativa, sorda y sonora, de la oclusiva bilabial / b /. Corresponden a ‘bajada’ (izq.) y a ‘bajar’ (der.)

X

9 A menos de que se aclare en el texto, los datos de la argumentación corresponden a la variante potosina.

X

10 En el siguiente apartado volveré sobre este hueco en las fricativas.

X

11 Para esta oposición en las lenguas mayas, véase Campbell (1973).

X

12 La extensión de la oposición es un rasgo significativo del huasteco, ya que hay lenguas como el quechua en las que el rasgo [+glotis constreñida] de las oclusivas se legitima en ciertas posiciones: puede ocurrir una sola vez en la palabra y está restringido a la primera consonante. Véase Parker y Weber (1996) y Parker (1997).

X

13 Esta palabra es análoga a la que se forma con ‘mujer’ para derivar ‘mujeriego’: /ʔuʃum-b-e/.

X

14 Si bien la neutralización sigue el patrón descrito, en el corpus registré algunos casos en los cuales la vocal de enlace presenta cierta laringización.

X

15 El principio de ligamiento se constata tanto de manera estática, como dinámica. De las 317 lenguas que registra Maddieson (1984:101), 52 de ellas tienen oclusivas glotalizadas; casi 80 cuentan con aspiradas y sólo tres tienen preaspiradas, entre ellas se registra el islandés y el purépecha. Como motor del cambio, el principio de ligamiento actúa en el mazahua, donde una aspiración o un cierre glotal metatizan ante oclusiva: tõh-kɔ → tõkhɔ ‘yo gané’ (enfático) y ʃimʔ-kɔ → ʃiŋkʔɔ ‘yo lavé los trastes’ (enfático). Véase Bartholomew (1975).

X

16 Para los ejemplos de (8), no dispongo de ningún caso con la vocal /i/ en la raíz. A pesar de este hueco en mis datos, se puede incluir esta vocal en el contexto del proceso, debido principalmente al patrón general que siguen otros sufijos en el proceso de armonía vocálica y que se ejemplifican más adelante con los datos de (11).

X

17 Este tipo de procesos no es extraño en las lenguas. Un ejemplo semejante se encuentra en español con la oclusivización después de /l/ solo en la /d/, que es la oclusiva con su mismo punto de articulación, así tenemos: [kaldo], pero [alBa] y [alƒo].

X

18 Aunque son pocos los trabajos al respecto, el estudio comparativo que Maddieson y Emmorey (1985) hacen de tres lenguas, sugiere que los parámetros acústicos de la yod precedida por [i] pueden variar entre las lenguas.

X

19 Vale la pena señalar que en la lengua hay varias excepciones a este proceso: en [kiloj] ‘rayar’, se esperaría la alternancia del sufijo [-uj]; en [holij] ‘enterrar’ y [t’eetsij] ‘aplastar’ cabría esperar el alomorfo [-ej].

X

20 En estos ejemplos encontramos parte de la rica morfología del huasteco: en ‘enfermizo’ identificamos -be, donde la oclusiva marca “estado” y la vocal es el sufijo de intransitivo; en los posesivos hay dos afijos, el sufijo de primera persona que ya conocemos y el sufijo -il; en ‘palos de hule’ tenemos el sufijo -lom cuyo significado es el de “colectividad” y por último, tenemos el sufijo -ab, de ‘coladera’, que deriva nombres de verbos.