Diferencias dialectales y de la sincronía a la diacronía

Las consonantes bilabiales

Es un hecho reconocido que, en menor o mayor medida, las lenguas mayas se caracterizan por la oposición entre obstruyentes sordas simples y glotalizadas. En las lenguas de esta familia es regular la presencia de /ɓ/, una implosiva bilabial, que contrasta con /pʼ/ y con /p/21.

Los estudios sobre el huasteco, en su mayor parte de la variante potosina, enfatizan la pérdida de la implosiva en sincronía, aclarando que en su lugar existe el contraste entre /p b /; solo algunos trabajos, como el de Kaufman (1985), menciona al huasteco de San Francisco, en Veracruz, como la variante que conserva la implosiva a manera de rasgo de familia, aunque no conozco ningún estudio puntual al respecto22. Los datos disponibles me permiten, no solo dar cuenta de la vitalidad de la oposición, sino conocer los procesos que sufre la implosiva, así como los distintos grados de implosión que presenta en esta variante veracruzana. Veamos algunos datos:

Tabla 16. Oposición y neutralización entre /p ɓ/. Variedad veracruzana

En (a), los ejemplos afianzan la oposición a principio de palabra y en (b) se constata que /ɓ/ →[p], esto es, la implosiva se neutraliza a final de palabra en favor del elemento no glotalizado de la oposición; como indican los ejemplos, a final de palabra la soltura se acompaña de una breve aspiración.

Así pues, en las dos variedades del huasteco el segmento bilabial sonoro respectivo sufre varios procesos. En el potosino, además de la fricativización, con y sin sonoridad, mostrada en la figura (10), la /b/ es oclusiva solo a principio de palabra y después de consonante nasal. Por su parte, en la variante veracruzana, a la pérdida de la implosión y de la sonoridad a final de palabra de la /ɓ/ (cf. los datos de la tabla 16), hay que agregar que tiende a realizarse como implosiva a principio de palabra, después de nasal y entre vocales; no sin aclarar que la implosión tiene distintos grados, incluida la realización de una oclusiva sorda cuya glotalización queda como huella en el primer tramo de la vocal siguiente. Así, los diferentes procesos sufridos por este par de segmentos, en las dos variantes, se resumen como sigue:

12. Diferentes realizaciones de la bilabial en el huasteco

Al comparar los dos conjuntos de contextos vemos que a principio de palabra y después de nasal es un entorno compartido por las dos variedades en el que se preserva la identidad del segmento; el de final de palabra es asimismo un contexto devastador que erosiona al segmento respecto de la sonoridad, la oclusión y la implosión.

Por otro lado, no faltan las correspondencias sistemáticas entre las dos variantes para avalar los cambios anteriores. He aquí algunos datos.

Tabla 17. Correspondencias para la bilabial oclusiva y la implosiva

La figura siguiente está destinada a mostrar la correspondencia entre fricativa sorda y oclusiva sorda.

Figura 11. Realización a final de palabra de /b/ y de /ɓ/ en las dos variantes. Corresponde a ‘caña’

En los oscilogramas respectivos es notable la diferencia que presenta el último segmento; en la variante potosina, la señal es típica de un segmento fricativo, la ausencia de pulsos glóticos indica que es sorda; en la variante veracruzana, la implosiva pierde también su sonoridad y como tal da lugar a una onda quieta cuya oclusión se suelta en una ligera aspiración.

Como ha quedado expuesto, la variante veracruzana contrasta dos segmentos con base en el mecanismo de corriente de aire, es decir una oclusiva sorda producida con una corriente de aire pulmonar egresiva y una oclusiva producida con una corriente de aire glotálica ingresiva.

A diferencia de las oclusivas, los sonidos implosivos no abundan en las lenguas del mundo, aunque son comunes en algunas áreas geográficas como en África Occidental, particularmente en las lenguas de Nigeria, como el degema, el hausa y el dahalo de la familia cushita (Costa Norte de Kenya). Según Maddieson (1984), estos sonidos se encuentran sólo en el 13% de las lenguas del mundo. Articulatoriamente, se producen gracias a la corriente de aire que se crea por un movimiento hacia abajo de la glotis. Comparando los factores aerodinámicos durante la producción de una oclusiva sonora y una implosiva, se observa que en las oclusivas sonoras la amplitud de la vibración de las cuerdas decrece o permanece estable durante la fase de cierre; mientras que en una implosiva sucede lo contrario: hay un incremento gradual de la amplitud –correlato acústico del tipo de corriente de aire involucrado durante su producción. Lo anterior se observa claramente en el oscilograma correspondiente a [beel] ‘camino’ de la variante potosina y el de /paɓaaɓ/ →[paɓaapʰ] ‘ala’ de la variante veracruzana.

Figura 12. Realización de la oclusiva sonora en ‘camino’, variante potosina, y de la implosiva prototípica en ‘ala’, variante veracruzana

La fase del cierre de la oclusiva sonora en [beel] ‘camino‘ presenta una ligera disminución de la amplitud durante la fase de la oclusión; por el contrario, como indica la zona marcada con las flechas pequeñas, en la implosiva intervocálica de [paɓaapʰ] ‘ala’ hay un aumento visible, justo antes del momento de la liberación del cierre y el inicio de la vocal siguiente. El aumento de la amplitud durante la fase del cierre es una de las varias pistas acústicas que acompañan a los sonidos implosivos (Lindau 1984 y Wright y Ladefoged 1994).

La disminución de la amplitud en la oclusiva sonora se debe a la disminución de la corriente de aire que pasa por la glotis. Ésta disminuye debido a que, al estar cerrada la salida de aire por la oclusión, la presión supralaríngea se incrementa. En las implosivas, el aumento de la amplitud se debe al aumento del tamaño del tracto vocálico ya que al bajarse la laringe, se baja también el cuerpo de la lengua, dando lugar a un aumento del tamaño de la cavidad. Esta mayor cavidad impide que aumente la presión y por ende es posible incrementar la amplitud a lo largo del cierre.

En la figura anterior mostré la realización prototípica de la implosión; sin embargo, como ya mencioné, la variante veracruzana presenta dos casos más que vale la pena mostrar: la sonora laringizada y la sorda glotalizada.

Figura 13.Realización sonora laringizada de la implosiva. (Variante veracruzana). Corresponde a ‘guayaba’

En el oscilograma, el tramo correspondiente a la oclusión de la implosiva tiene una amplitud aleatoria, reflejada en la barra de sonoridad del espectrograma; indica la presencia de ciclos irregulares que traducen la laringización durante el cierre. Es de notarse también que la vocal adquiere una laringización casi en todo su tramo.

Por último, la realización de la sorda glotalizada queda ejemplificada con el ejemplo de /naɓih/ → [nap’ḭh] ‘tu nombre’.

Figura 14. Realización sorda glotalizada de la implosiva. Corresponde a ‘tu nombre’. (Variante veracruzana)

En efecto, si comparamos el tramo correspondiente a la implosiva con el de las dos figuras anteriores notamos que no hay aumento de la amplitud, ni ésta se torna aleatoria, sino que hay una onda quieta propia de una oclusiva sorda. En el espectrograma notamos también que hay un breve lapso entre la soltura de la oclusión y el inicio de la vocal siguiente, semejante al de un segmento glotalizado.

En suma, la variante veracruzana y la potosina se diferencian en que la primera tiene en su sistema un segmento implosivo con tres realizaciones, y la segunda por tener el correspondiente segmento oclusivo sonoro, igualmente versátil en sus expresiones.


Las africadas

Un rasgo adicional entre las dos variedades de huasteco es la distribución cruzada que tienen las africadas /tʃ ts/, simples y glotalizadas. En efecto, cuando la variante potosina tiene /ts/ el cognado de la veracruzana tiene /tʃ /. Así lo ejemplifican los datos siguientes.

Tabla 18. Correspondencias entre /ts tʃ /, simples y glotalizadas

Una mirada a la diacronía resulta sumamente útil para explicarnos este y otros hechos más. La reciente y valiosa reconstrucción que ofrece Norcliffe (2003) del proto- huasteco (=PH) hace posible trazar el camino desde el proto-maya (=PM) hasta nuestros datos.

En el paso del PM al PH tuvo lugar un adelantamiento en la articulación de las velares oclusivas /** k **kʼ/ que dio lugar a las africadas palatales /*tʃ *tʃʼ/ del PH. A partir de estos segmentos, ocurrió el cambio actual: la variedad veracruzana conservó este par de africadas del PH y la potosina adelantó todavía más la articulación dando lugar a sus actuales /ts tsʼ/. Algunos cognados se dan enseguida:

13. Cognados para las actuales correspondencias entre /ts tʃ /, simples y glotalizadas (Norcliffe 2003).

Potosina Veracruzana PH PM
tsan tʃan *tʃan **kaan víbora
ʔiits ʔiitʃ **ʔiitʃ **iik chile
ʔutsʼ ʔutʃʼ *utʃʼ **ukʼ piojo
ʔiitsʼ ʔiitʃʼ *iitʃʼ **iikʼ luna
ts’ak tʃ’ak *tʃ’ak **kʼaq pulga

En este conjunto de datos constatamos que la variante potosina es más innovadora que la veracruzana en relación al PH. Esta última es la menos innovadora también en relación con la preservación de la implosiva que vimos anteriormente23.

Desde un punto de vista sincrónico, hay un aspecto adicional de interés en estas correspondencias. La distribución de las africadas que acabamos de ver es solo una de las caras del problema; el fenómeno en su totalidad implica una distribución en espejo en el cual se invierten los segmentos y la variante potosina tiene / tʃ / y la veracruzana tiene /ts/. Veamos los cognados para este cruce.

Tabla 19. Correspondencias entre / tʃ tʂ /, simples y glotalizadas

En ellos he intentado ser fiel a lo fonético utilizando [tʂ] para la variante veracruzana. No sin aclarar que es un segmento que se realiza ya como una oclusiva retrofleja que se suelta en una breve fricción, ya como una africada marcadamente retrofleja. Veamos la figura siguiente, correspondiente a [k’otʂool] ‘grueso’ y a [patʂ] ‘olla’.

Figura 15. Realizaciones africadas retroflejas. Corresponden a ‘grueso’ (izq.) y a ‘olla’ (der.). (Variante veracruzana)

En la variedad potosina, la africada palatal correspondiente tiene también un marcado aire de retroflexión, notorio sobre todo por la modificación que provoca en las vocales siguientes. Pese a lo reducido de mis datos, efectué la medición de los tres primeros formantes de la vocal /u/ después de la africada. En la tabla siguiente se consignan los promedios y en la figura (16) se trasladan al espacio acústico:

F1 462
F2 1 536
F3 3 051
F2ʼ 1 848
Casos 21

Tabla 20. Valores promedio, en Hz, de los tres primeros formantes y de F2’ de /u/ después /tʃ/ retrofleja. Variante potosina (Habla femenina)

Figura 16. Ubicación en el espacio acústico de /u/ (=*), después de /tʃ/. (Variante potosina)

En ella podemos apreciar cómo la africada ocasiona un aumento en el F1 y en el correspondiente a F2’, con lo cual abandona su altura y desciende casi hasta la zona de las vocales medias y se anterioriza hacia las coronales.

Las características en la sincronía de estos segmentos tienen también un origen en la diacronía. La reconstrucción de Norcliffe (2003) y su discusión sobre las oclusivas palatales del PM llevan a esta autora a considerar que en el PH hay dos segmentos oclusivos retroflejos *t̘ y *t̘ʼ, mismos que en sincronía aclaran el origen de sendas articulaciones. Aunque no dispone de muchos cognados para el huasteco, en particular de la africada glotalizada en la variante veracruzana, esta autora proporciona algunos ítems reconstruidos, no sin aclarar que son escasos los ejemplos de las glotalizadas en la variedad veracruzana; tal escasez se nota también en mis datos24.

14. Cognados para las actuales correspondencias entre /tʃ y tʂ / simples. (Norcliffe 2003)

Potosina Veracruzana PH PM
patʃ patʂ pat̘ pat olla
tʃikʼal tʂikal t̘ik —— orinar/orina

En suma, las africadas del huasteco forman un conjunto de segmentos que rastreados en la diacronía nos permiten una explicación congruente de los cambios; en especial, la articulación de los dos segmentos provenientes de las oclusivas retroflejas recibe una explicación más completa en sincronía25.

Voy a concluir este apartado con una breve mención sobre la fricativa interdental, segmento compartido por las dos variedades y que constituye una innovación respecto del PM. Nuevamente, con base en el trabajo de Norcliffe (2003) sabemos que, de las lenguas de la rama huastecana, solo el huasteco innovó cambiando la antigua *s a la actual /θ/, mientras que el chicomucelteco fue la lengua conservadora de esa fricativa proto-huastecana. Algunos cognados del chicomucelteco tomados de esta autora son los siguientes26:

15. Cognados para /s θ/ en las lenguas huastecanas. (Norcliffe 2003)

Chicomucelteco Veracruz San Luis Potosi
sot θutʼ θutʼ murciélago
pohos pohoθ pohoθ polvo
sapup θapup θapup cuerda

En suma, aunque la variante veracruzana es más conservadora que la potosina respecto de la bilabial implosiva, ambas variedades innovaron en el cambio de *s→θ.

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21 Véanse los capítulos correspondientes al tsotsil y al lacandón, donde la oposición tripartita es clara.

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22 Para un estudio de corte fonético de las glotalizadas en las lenguas quicheanas, véase Pinkerton (1986).

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23 Los cambios en el desarrollo del PM > PH y al huasteco actual se pueden documentar en Norcliffe (2003), me limito a señalar que con estos ejemplos se explica la inexistencia de /q/ en el huasteco, ya que la articulación uvular del PM se adelantó dando lugar a las actuales oclusivas velares.

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24 En el estudio de Ochoa (1984:25), la autora señala que en el huasteco de Xiloxuchil, perteneciente a Tantoyuca, en Veracruz, las africadas glotalizadas están perdiendo la glotalización y se realizan como africadas simples.

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25 Entre las dos variantes hay diferencias también a nivel morfológico; en el huasteco veracruzano, los prefijos de posesivos para las tres primeras personas del singular son: /nu-/, /na-/ y /nin-/, respectivamente; en el potosino, tras una pérdida de la primera consonante, han quedado como /u-/, /a-/ e /in-/. En el caso de este último, la nasal está sujeta a un proceso de asimilación a la obstruyente siguiente.

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26 En el huasteco, la /s/ ocurre en préstamos del español como en [santoɾum] , [lapiseɾo]