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            La Fonología variable del español de México (FVEM) busca ofrecer una visión de conjunto de los materiales fónicos, aunque no aspira a ser exhaustiva en cuanto a los fenómenos variables que hubieran podido ser abordados. Ha sido concebida en tres volúmenes, cuyo propósito se describe a continuación a grandes rasgos; cada uno se ha planeado en cinco capítulos, uno de ellos de naturaleza más teórica, y los otros cuatro de orden más descriptivo.

            Este primer volumen se ocupa de algunos de los procesos segmentales más llamativos. Se empieza por repasar, de manera muy sucinta, los antedecentes de los que parte, las fuentes factuales de las que se han extraído los diferentes cuerpos de datos y se ofrecen una tablas con el alfabeto fonético empleado en el Atlas Lingüístico de México y una propuesta de adaptación de tal catálogo al Alfabeto fonético internacional, al tiempo que se normaliza su descripción articulatoria. El primer capítulo está dedicado a los “Fundamentos de fonología variable”. Se presenta en él la idea de fonología variable aquí defendida, las tradiciones en que se inserta y se defiende la necesidad de emplear modelos multidimensionales para estudiar el cambio y la variación lingüística. Aunque se muestran algunas opciones técnicas para tratar la variación fónica (descripciones de corte optimal, rasgos fónicos jerarquizados), el punto trascendental subraya el convencimiento por parte del autor acerca de que un modelo de base histórica no sólo es una opción viable, sino la más conveniente para acercarse a las lenguas y al lenguaje (idea por lo demás no especialmente novedosa). El segundo capítulo, dedicado al análisis de ciertas “Cuestiones vocálicas: el espejismo de la estabilidad”, intenta acercarse al problema de las diferencias entre el vocalismo tónico y átono, tanto en lo que toca a la variación individual como a la proyección del debilitamiento vocálico a través de la geografía mexicana. En ese sentido, se proponen algunos modelos de proyección espacial y se apuesta por la idea de líderes para exponer la distribución sociolingüística del debilitamiento. Se intenta complementar el material geolingüístico y el sociolingüístico, tomándolos como testigos de la variación. El capítulo tercero, dedicado a las “Obstruyentes oclusivas: tensión y relajamiento como motor de la variación fónica”, retoma algunos problemas tradicionales en torno al tratamiento de las oclusivas orales, y considera también el problema de la zonificación de la africada postalveolar sorda, en función de los parámetros de modo y de lugar articulatorio. La siguiente sección, sobre “Las obstruyentes fricativas como fuente de variación geográfica y social”, es en cierto sentido el núcleo del libro y su capítulo más extenso. Se examinan con cierto detalle las distribuciones de /x/, /s/ y /ʝ/ y se continúa discutiendo la posibilidad de vincular la formalización fonológica con un modelo de la variación a lo largo y ancho del territorio mexicano. Por fin, el último capítulo se dedica a “La estructura variable de las consonantes resonantes”, desarrollando con mayor brevedad algunos problemas concernientes a las nasales y la lateral, y deteniéndose en especial en el problema de la asibilación de las róticas, que parece haber experimentado primero un avance y luego una retracción (hay que decir que los años setenta parecen funcionar para muchas variables segmentales como un período de inflexión en la dirección de la fidelidad hacia las soluciones más normativas).

            El segundo volumen estará dedicado a la entonación. En líneas generales, se prevé desarrollar un primer capítulo en el que se aborde la perspectiva variacionista acerca de la entonación. Una segunda sección estaría dedicada al problema de las modalidades de la entonación mexicana; se examinarán allí problemas como la inflexión circunfleja de los enunciados declarativos, los tipos de preguntas y la resolución de los diferentes grados de volición. En un tercer capítulo se ha considerado abordar la cuestión del fraseo melódico, en particular en lo que toca al establecimiento de una sintaxis superficial y a la existencia de estructuras marcadas y no marcadas. La cuarta parte deberá ocuparse de las relaciones de la entonación con la estructura informativa del enunciado: la construcción melódica de los focos, la resolución de los tópicos intraoracionales, de los temas extraoracionales y de los apéndices. Por fin, el último capítulo abordaría la relación de la entonación con el discurso, en particular en lo que toca a los marcadores discursivos, a la organización del texto y al establecimiento de los turnos de habla.

            El tercer volumen de la obra está planeado para la consideración de diferentes aspectos fónicos relacionados con la palabra, tanto en su dimensión léxica como en lo que toca a sus niveles prosódicos internos. Entre ellos, se cuenta el problema de la sílaba (recuento de los fenómenos en ataque y en coda silábica; consideración de los problemas tocantes al núcleo, como los procesos de diptongación; la discusión de variedades más y menos fieles). Una segunda cuestión incluye el estudio del papel del acento y los pies, y en especial el problema de los patrones acentuales, en la conformación del español mexicano. El tercer capítulo estaría dedicado al problema de la variación morfonológica, y el cuarto al examen de los fenómenos vinculados con la difusión léxica. En el quinto y último capítulo del volumen está previsto llevar a cabo una reconsideración de la variación y el cambio fónico, que sirva al tiempo de epílogo al conjunto de la obra.

 

PMB



[1] El trabajo queda enmarcado en el proyecto “Diversidad y variación fónica en las lenguas de México: hacia una nueva caracterización de la diversidad geolingüística” (Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, 127876-H).